"Sólo empleando los mejores ingredientes podemos ayudar a que te cuides".

1. Come sano, es fácil.

Sigue la Pirámide nutricional

pirámide nutricional

En la base de la pirámide se indican los alimentos que hay que consumir "a diario, varias veces": arroz, pastas, patatas, verduras, hortalizas, frutas, lácteos –leche y derivados-, y aceite de oliva o girasol.

El nivel intermedio recoge los alimentos que hay que  tomar "varias veces cada semana": carne, pescados, huevos, legumbres, frutos secos.

En la cúspide de la pirámide, con la recomendación "ocasionalmente": dulces, helados y refrescos.

Nuestros snacks se sitúan en la cúspide de la pirámide, pudiéndose consumir ocasionalmente.

Y siempre, beber agua, cuanta más, mejor.

Distribuye los alimentos en cuatro o cinco comidas a lo largo del día y evita que sean copiosas en el horario escolar o laboral, porque te harán difícil seguir trabajando. La hora de la comida es también un descanso y la forma de reparar fuerzas, por lo que es importante disfrutar de la comida y masticarla bien.

Porcentaje y Kcal aproximados de aportes que hay que ingerir por comida (basada en un dieta diaria de 2000kcal).
Porcentaje y Kcal aproximados de aportes que hay que ingerir por comida (basada en un dieta diaria de 2000kcal).
Comidas Desayuno Almuerzo/tentempié Comida Merienda Cena
% 20-25% 10-15% 25-30% 10-15% 15-20%
Kcal. 400-500 200-300 500-600 200-300 300-400

¿Cómo encajan los frutos secos y snacks de GREFUSA en tu dieta?:
Todos los alimentos, consumidos con moderación deben formar parte de una alimentación sana y equilibrada, lo cual junto con el ejercicio físico son la clave para llevar un estilo de vida saludable.

El almuerzo y la merienda sirven para equilibrar el aporte energético del día, pero no debe ser abundante para no restar apetito para la hora dela comida o de la cena. Permiten recargarnos y evitar el picoteo. Se componen idealmente de:

Es importante tener en cuenta también las Cantidades Diarias Orientativas (CDO), que se refieren a la energía (calorías) y los cuatro nutrientes más importantes susceptibles de aumentar el riesgo de padecer algún trastorno relacionado con la alimentación: grasas, grasas saturadas, azúcares y sodio (o sal). Estos valores se calculan a partir de las necesidades medias estimadas de la población y toman en consideración los niveles actuales de actividad física y estilo de vida del ciudadano medio, que suele ser bastante sedentario*.

Cantidades Diarias Orientativas (CDO)
Cantidades Diarias Orientativas (CDO)
Energía Total grasas Grasas saturadas Carbohidratos Totales azucares Proteínas Fibra Sodio (sal)
2000 Kcal <70g <20g 270g <90g 50g 25g mínimo <2.4g (6g)

Para tu tranquilidad, todos nuestros productos llevan siempre claramente detallada la información nutricional en los paquetes

2. Los hidratos de carbono son la base.

Los hidratos de carbono son la base de la alimentación. Los cereales (pan, arroz, pastas), patatas, legumbres, hortalizas o verduras los contienen en una buena proporción. Guisos con estos ingredientes, contienen además proteínas y fibra alimentaria, lo que ayuda  a tener sensación de saciedad.

Toma, al menos, de dos a tres veces legumbres cada semana y completa el resto de los días con arroz,  pastas, hortalizas y verduras.

La base de nuestros productos son los cereales con alto contenido de hidratos de carbono, esenciales para tu alimentación, presentes en nuestros Snatt’s o las variedades de snacks de Grefusa

3. Elige alimentos con fibra.

Es aconsejable ingerir unos 25 gramos de fibra alimentaria al día. Esto es fácil cuando en nuestra alimentación predominan los alimentos de origen vegetal como legumbres, frutas,  hortalizas, cereales integrales y frutos secos.

La fibra se considera un componente imprescindible en nuestra dieta ya que al pasar por el organismo sin ser absorbida ayuda a prevenir el estreñimiento y mejora los niveles de glucosa en sangre. Por eso, previene la diabetes, las enfermedades cardiovasculares  y ciertos tipos de cáncer, como el de colon.  Además, aumenta el volumen de la dieta sin añadir calorías, tiene un efecto saciante y ayuda así a controlar el peso.

Gran parte de nuestros productos elaborados a base de cereales son fuente de fibra. Cabe destacar el alto contenido de fibra de la pipa.

4. Enriquece tu dieta con frutos secos.

Los frutos secos son conocida fuente de proteínas vegetales y ricos en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), un alimento perfecto en pequeñas porciones para seguir una dieta sana y equilibrada.

A su alto contenido en fibra, se une su alto contenido en ácido oleico, contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares y ayuda a disminuir los niveles colesterol, su aporte en vitaminas esenciales para el organismo como la vitamina E, la B, B9 (ácido fólico), B5, B6 y de minerales como calcio, hierro, magnesio, zinc, selenio, fósforo, cobre, potasio y zinc.

Las Pipas de Grefusa te aportan todos estos beneficios.

5. Reduce las grasas

Disminuir la grasa total de nuestra dieta es saludable y ayuda a no ganar peso. Una cierta cantidad de grasas es indispensable, pero nuestra alimentación actual conlleva un exceso de las mismas.

Para una decisión saludable, toma aceite de oliva y otros alimentos con grasas insaturadas y no abuses de los alimentos con grasas saturadas. Disminuye tu consumo de alimentos con grasa y no añadas calorías innecesarias a tu dieta.

En Grefusa sólo empleamos aceite de oliva y girasol para la elaboración de nuestros productos y no empleamos grasas trans.

6. Toma sal con moderación

El consumo de sal en España es elevado y está asociado con la presencia de hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares. Por eso, se recomienda consumir como máximo de 5 gramos diarios de sal.

Las etiquetas de los alimentos indican contenido de sal mediante "sodio". La cantidad de sal se obtiene multiplicando la cantidad de sodio por 2,5.

Siguiendo las recomendacion de la Organización Mundial de la Salud, en Grefusa hemos reducido el contenido de sal de nuestros productos para que sean más saludables.

7. Toma frutas y verduras, "cinco al día"

Es importante incluir muchas verduras en tu dieta y de postre, no lo dudes: la fruta es insustituible.

Las frutas y verduras son muy ricas en antioxidantes, en vitaminas A y C, ácido fólico y minerales como el magnesio, potasio, hierro, calcio, selenio, zinc. También tienen fibra, nos  ayudan a mantenernos bien hidratados y su contenido en calorías es bajo. Contribuyen a la salud, reduciendo el riesgo de diversas enfermedades como el estreñimiento, la obesidad, la hipertensión arterial, el exceso de colesterol e incluso de algunos tipos de cáncer.

Cada ración de fruta puede ser una pieza mediana: un plátano, una manzana, una pera, una naranja o similar, una rodaja de piña… Un vaso de zumo de fruta fresca de unos 150 mililitros equivaldría también a una ración.

En cuanto a una ración de verduras, puede ser un cuenco de ensalada (lechuga, tomate, pepino…) o el acompañamiento al plato principal rehogadas o hervidas, ya sean guisantes, espinacas, berenjenas, coliflor, pimientos, espárragos…

8. Haz deporte, diviértete

Aumenta tu actividad física cotidiana, muévete a intensidad moderada por lo menos 30 minutos todos los días, mejor si son 60 minutos.

9. Quítate la sed con agua

El agua es un componente esencial de la vida. Representa más de la mitad del peso corporal y beberla a diario es importante para mantener un adecuado estado de hidratación ¿Cuánta agua hay que beber? De 5 a 8 vasos al día (1,2 a 2 litros), más en verano y también más si practicamos deporte intenso.

10. Mantén el peso adecuado

Un exceso de peso se puede relacionar con las principales enfermedades crónicas que comprometen la salud de la población, como la diabetes mellitus tipo 2, afecciones cardiovasculares, hipertensión arterial y artrosis.

Para comprobar si se tiene el peso adecuado suele utilizarse el llamado Índice de Masa Corporal (IMC). El IMC ofrece una medida fiable de la grasa corporal para la mayoría de las personas, y se utiliza para controlar las categorías de peso que pueden provocar problemas en la salud.

El IMC se calcula dividiendo el peso (expresado en kilos) entre la estatura al cuadrado (en  metros).

IMC = Peso (Kg) / Estatura² (m)

Con este resultado se establecen las siguientes categorías:

Por ejemplo, una persona que pesa 59 kilos y mide 1,63 metros tiene un IMC de esta persona tiene un peso adecuado a su estatura.